En un jardín florido
yacen sin saberlos, escasas Mariposas y vagas Esperanzas.
Corrido por demás,
disfrazado, anda un Comején; como si fuera poco, una Lagartija lame el néctar
que resbala por la piel delgada de aquel árbol………………..en esa sociedad tan
desigual, lo más, piden respeto y los menos, se cobijan bajo un manto de poder.
Allí se debaten ideas inconclusas, curiosamente colocan como excusa la vagancia, y prestan sus sentidos para explicar, a veces, cosas inexplicables.
El Gato, la Rata y el
Perro cogieron tregua para estar presente y un batallón de Hormigas, se prepara
para entrar en acción por si hace falta. No faltó quien señalara la distancia,
como un pie de amigo a la sapiencia; y a esta teoría, otros más se le sumaron.
Y tuvieron las cachazas de expresar, que las normas de convivencias en este
jardín, se han de aplicar por conveniencia.
La Esperanza, entonces,
agitó sus alas; y en un momento de dudas, como quien busca un culpable, fijó sus
ojos en la Rata, quien a su vez casi por impulso, no disimuló
su asombro, y con mirada penetrante, hizo temblar al Perro
y al Gato. Entonces, no hubo treguas, y en un arranque de extraña confusión,
aquel jardín florido se manchó de sangre roja y ni una sola gota se halló de
sangre azul.
Osiris .
